Las revelaciones de la prensa y las fosas en Cieneguilla
En ese panorama intencionalmente adverso a investigar la desaparición de
los estudiantes y el profesor, el 8 de julio de 1993 la revista Sí dio a
conocer un reporte inédito sobre los hechos, revelando que los restos de
algunos de los estudiantes habrían sido enterrados en la quebrada de Chavilca,
distrito de Cieneguilla, al este de Lima. Ese día, Ricardo Uceda, director de
la revista, solicitó a la 16º Fiscalía Provincial Penal de Lima a cargo del
fiscal Víctor Cubas Villanueva, que practique una diligencia de verificación en
la que, ante representantes de la prensa nacional e internacional, el fiscal
Cubas Villanueva halló enterrados en Cieneguilla restos óseos y de tejido,
calcinados y seccionados, de origen humano, así como efectos personales, entre
ellos dos llaveros.
Inmediatamente representantes del gobierno
mostraron su preocupación frente a los hallazgos de Cieneguilla. La congresista
del oficialismo Martha Chávez amenazó a los periodistas de la revista Sí
aduciendo que habían incurrido en delito contra la administración de justicia.
Tres días después del hallazgo de Cieneguilla, el 12 de julio de 1993, en un
intento por exculpar de responsabilidad criminal a los integrantes del
Destacamento Colina, la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE) acusó
a Sendero Luminoso de dirigir el hallazgo y lo calificó de “una patraña” para
desprestigiar al gobierno.
Ese día ante la prensa se exhibió un material, que
según se informó, fue requisado a senderistas. La DINCOTE mostró un croquis y
un texto similar al recibido por la revista Sí. Dos días después, el 14 de
julio, la DINCOTE convocó a una conferencia de prensa para informar que había
capturado a presuntos senderistas acusándolos de ser los autores del mapa
entregado a la revista Sí. El 22 de julio, el ciudadano Juan Mallea Tomailla
fue presentado ante las cámaras de televisión, vestido degradantemente con
traje a rayas y acusado de pertenecer a Sendero Luminoso y ser el autor de los
planos de las fosas de Cieneguilla. Según las pericias grafotécnicas
practicadas por la policía existía un leve parecido de la letra de Mallea con
la utilizada en el plano de acceso a Cieneguilla que publicó la revista Si.
Meses después, Mallea fue declarado inocente por el Poder Judicial.
Posteriormente, el fiscal Cubas Villanueva reveló
que los restos humanos hallados en Cieneguilla fueron quemados en otro lugar y
posteriormente trasladados al lugar en que fueron encontrados. El 20 de agosto
de 1993, en una diligencia realizada en la residencia estudiantil de la
universidad, se probaron las llaves encontradas en las fosas de Cieneguilla.
Con una de las llaves, el fiscal abrió un candado del armario del estudiante
Juan Gabriel Mariños Figueroa. Con otra llave, el fiscal abrió el armario del
estudiante Armando Amaro Cóndor. Otra de las llaves permitió abrir la puerta
del local del Centro Federado de Electromecánica, del que José Mariños había
sido dirigente estudiantil. Finalmente, otra de las llaves abrió la casa de la
señora Raida Cóndor, madre del estudiante Armando Amaro Cóndor.
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